Llegó la temporada estival, las vacaciones de verano y la estación punta para el turismo, bálsamo para una economía golpeada por la crisis. En este escenario surge una tendencia que puede ser importante para el que mejor se adapte a los tiempos.
Hoy en día no hay quien hable de turismo (ni de industria, ni de agricultura,…) sin añadirle el adjetivo de sostenible. La sostenibilidad (económica, social, ambiental) es un concepto ampliamente asumido, aunque, como siempre, su puesta en práctica genera controversia y conflicto de intereses.
Una noticia aún fresca es el lanzamiento por parte del poderoso turoperador TUI Travel de una nueva marca sostenible. Según afirma el grupo, el objetivo es lograr que los clientes apoyen iniciativas sostenibles para “preservar sus propias vacaciones largo tiempo en el futuro”, y contemplar también estrategias destinadas a concienciar a sus propios empleados.
Los estudios realizados por Thomson y First Choice (integrados en TUI) muestran que el 96% de los clientes se preocupa por proteger el medio ambiente local y la naturaleza de los destinos que visita, y otro 83% aprecia el asesoramiento del operador turístico para conseguirlo. El 73% quieren poder identificar claramente las marcas verdes. También afirman que han constatado un claro cambio en la concienciación del cliente en este aspecto, que va en aumento.
El turismo responsable por parte del turista es fundamental para llegar a un turismo sostenible, pero eso debe de empezar por uno mismo. Cuidar el entorno, integrarse en él, hacer que el destino se beneficie de la presencia del turista, en vez de deteriorarlo es la clave para su conservación y para que se pueda seguir disfrutando durante muchos años.
Vía: hosteltur / Imagen: ecoturismoenputumayo.com
