No importa si es por trabajo o por placer, el reloj interno siempre se desincroniza cuando se viaja a países lejanos. La diferencia horaria entre el destino y el origen desequilibra el organismo y éste, por ejemplo, funciona como si fuera de noche cuando es de día. Exponerse a la luz o tomar determinados medicamentos puede ayudar a equilibrar el ritmo circadiano. ‘The New England Journal of Medicine‘ (‘NEJM’) repasa posibles tratamientos del omnipresente ‘jet-lag’.
Aunque, básicamente, trastorna el sueño, sobrevolar cinco o más franjas horarias, en dirección Este u Oeste, también puede alterar el humor, la capacidad física o cognitiva y provocar molestias gastrointestinales. El que desaparezcan es cuestión de tiempo, y de adaptación. Sin embargo, hasta que esto sucede, el viajero puede sentirse bastante incómodo.
Luz intensa
Hay que saber cuando exponerse a una luz intensa; la luz del sol por la tarde retrasa el reloj y hacerlo por la mañana lo adelanta. La pauta será distinta, por lo tanto, si se viaja hacia el Este o el Oeste. El recién llegado tendrá que adaptarse ‘a la baja’ en el caso de un viaje de España a EE.UU., y exponerse a la luz por la tarde; o a la alta, si se marcha de Inglaterra a Asia, por ejemplo, y buscar la luz por las mañanas.
Oscuridad
En determinados horarios conviene buscar por el contrario la oscuridad. Conviene no salir durante las primeras horas del día, después de un periplo hacia Oriente, o durante unas horas antes del atardecer, si ha sido hacia Occidente. Si una persona cruza ocho o más zonas horarias, su sistema circadiano puede interpretar el amanecer como el atardecer (o a la inversa).
Melatonina
Se trata de una hormona que puede considerarse como una señal nocturna, con consecuencias sobre el ritmo circadiano que son contrarias a las de la exposición a la luz. Su uso sólo está permitido en EEUU.
Resetear
Antes de viajar: es recomendable comenzar a resetear el reloj interno, adelantando o atrasando la hora de dormir
Comodidad e hidratación
En el vuelo: conviene ir cómodos, con ropa ligera y, si se puede, lo ideal sería viajar en ‘business’ o primera clase. Toma agua para mantenerte hidratado y no abuses de la cafeína ni del alcohol. Cambia de postura frecuentemente y pasea por el avión de vez en cuando, para impedir una trombosis venosa profunda (‘Síndrome de la clase turista’).
Adaptarse
Una vez en destino hay que adaptarse poco a poco al ritmo de vida local, echando alguna siesta o ayudando al cuerpo con pequeñas dosis de cafeina según el caso.
Imagen: matsuda.yukihiro
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